2 de octubre de 2023

José Luis Hernández de Arce
Reino Unido seguirá en el vagón de cola de la alta velocidad todavía por algún tiempo

España tiene casi 4.000 kilómetros de líneas de alta velocidad; Francia, más de 2.800; Alemania e Italia, más de 1.400. Mientras que el Reino Unido tiene sólo 100 km. Únicamente el Eurostar, que cruza el canal de la Mancha hacia París, Bruselas y Amsterdam, puede alcanzar los 300 kilómetros/hora.
Hace un siglo, Gran Bretaña tenía más de 32.000 kilómetros de vías. Ahora tiene menos de 16.000. El transporte de mercancías, los viajes de larga distancia y los de cercanías usan las mismas líneas. Se estima que el uso de las vías en Gran Bretaña es alrededor de un 60% mayor que el promedio de la Unión Europea.
El gran proyecto HS2, que nació en 2009 bajo el gobierno de Gordon Brown y fue mantenido por los sucesivos gobiernos, prometía cambiar este panorama, permitiendo viajar de Londres a Manchester y Leeds, en el norte de Inglaterra, y con la posibilidad de expansión hasta Glasgow y Edimburgo, en Escocia.
Pero el gobierno actual, presionado por una economía que no termina de despegar, sugiere que ya se ha gastado demasiado dinero y que el poco disponible se puede utilizar de otra manera.
En 2009, se esperaba que el HS2 costara unos 37.500 millones de libras, alrededor del 2,4% del PIB Británico. En 2019, esa cifra superaba los 70.000 millones de libras (o el 3,1% del PIB). Después de inflación de los últimos dos años, los costos serán mucho más altos, puede que los 100.000 millones.
Y es que construir un km de alta velocidad en Gran Bretaña es mucho más caro que, por ejemplo, en España, entre otros motivos, porque la mayor densidad de población británica dispara los costes de las expropiaciones.
La escalada en los costes ha significado una rebaja en las ambiciones.
En 2021 se canceló un tramo a la ciudad de Leeds y ya se espera que el tren no llegue a Londres sino a una estación a 10 km de la capital. Ahora se está considerando cancelar la segunda etapa del proyecto, que uniría a Birmingham y Manchester.
Por su parte, el líder del partido Partido Laborista, no es claro en sus planes. Todo indica que ésta será otra patata caliente para el gobierno que resulte de las urnas en las próximas elecciones.
