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17 de noviembre de 2025

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José Luis Hernández de Arce

¿Es de nuevo el Reino Unido el Enfermo de Europa?

¿Es de nuevo el Reino Unido el Enfermo de Europa?

La expresión "el enfermo de Europa", que ya se aplicó al Reino Unido durante la crisis de los años 70, parece inevitable si las cosas continúan el rumbo actual.

Las dudas son más que fundadas a la vista de los nuevos datos: una contracción inesperada de la economía británica del 0,1% en septiembre, tras un agosto de crecimiento nulo, ha hecho que el crecimiento trimestral se haya frenado hasta sólo el 0,1%. Pero además, el crecimiento del PIB se ha desacelerado cada trimestre este año, el desempleo ha subido hasta el 5% y la inversión empresarial se mantiene débil por falta de confianza.

La Ministra de Hacienda, Rachel Reeves, afronta su prueba más delicada hasta ahora, pues el próximo presupuesto debía equilibrar la contención fiscal con la promesa de crecimiento. Pero los números no cuadran. Se estima que, sin subir los impuestos o aplicar recortes, las arcas públicas tendrán un déficit de 20.000 millones de libras.

Esta semana, desde el entorno de Rachel Reeves, se tanteaba al público y a los agentes económicos lanzando mensajes de una posible subida del impuesto sobre la renta de las personas físicas que afectaría también a los autónomos. Este incremento supondría un incumplimiento directo de una de las principales promesas electorales de los laboristas y también de la promesa explícita hecha por la canciller después del presupuesto del año pasado que, recordemos, ya aplicó la mayor subida fiscal en 40 años.

La oposición y los agentes económicos han argumentado que las familias y las empresas están estranguladas por elevados costes de endeudamiento y las facturas de energía. El viernes, ante la presión, Reeves retiró la subida de los impuestos a las familias, pero no aportó una nueva solución para el agujero presupuestario. Inmediatamente, los mercados se inundaron de órdenes de venta de la deuda británica, cuyo precio cayó empicado, lo que llevará a una mayor carga para el estado.

Rachel Reeves no parece terminar de entender que cualquier medida fiscal ha de venir acompañada de otros estímulos económicos y, sobre todo, muy especialmente en el caso de Gran Bretaña, de una contundente reforma del sector público que transmita confianza. La enfermedad del Reino Unido es la misma que en el resto de Europa: un estado del bienestar desbocado que hay que replantear. De momento, el título del “enfermo de Europa” sigue en disputa.

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