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13 de abril de 2026

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José Luis Hernández de Arce

Preocupa la posible conexión de los disturbios con el desempleo juvenil en Londres

Preocupa la posible conexión de los disturbios con el desempleo juvenil en Londres

Los incidentes de desórdenes públicos protagonizados por jóvenes en Londres la semana pasada han puesto de relieve un contexto preocupante: el creciente desempleo juvenil en el Reino Unido.

Londres, que hasta hace poco era el paradigma del éxito para quienes buscaban su primer trabajo, presenta actualmente el mayor índice de desempleo juvenil de todo el país con un 24,6% de paro en jóvenes entre 16 y 24 años, según la Oficina Nacional de Estadística.

En cifras absolutas, actualmente hay 135.000 menores de 25 años en Londres con menos dinero y más tiempo libre del que desean, una cifra que ha aumentado en más de un tercio en el último año y que sólo incluye a quienes buscan trabajo pero no lo encuentran. Es decir, se estima que la cifra del desempleo juvenil es muy superior.

Este aumento del desempleo coincide con un incremento de los hurtos en tiendas. Según datos policiales, los robos denunciados en comercios aumentaron un promedio del 5 % en Inglaterra y Gales el año pasado. Sin embargo, Londres destacó con un notable aumento del 19 %.

En cualquier caso, quizá sea demasiado simplista afirmar que los jóvenes desempleados son los responsables de la epidemia de hurtos en tiendas. Las bandas organizadas forman parte cada vez más del problema. Pero la gran cantidad de jóvenes sin trabajo contribuye a la imagen de una ciudad en crisis.

Desde la oposición, se acusa a la Ministra de Hacienda, Rachel Reeves, de desalentar a los empresarios a contratar jóvenes sin experiencia mediante el aumento de impuestos, salarios mínimos, cotizaciones sociales, el coste del despido y las obligaciones burocráticas de la nueva Ley de Derechos Laborales. Estas medidas han impactado especialmente en el comercio minorista y la hostelería, que han recudido drásticamente la contratación.

Las circunstancias son inquietantemente similares a las que rodearon los disturbios de 2011, que comenzaron en Londres pero se extendieron a otras partes del país.

Un informe publicado al año siguiente puso de manifiesto el elevado y persistente desempleo juvenil, que dejó a amplios sectores de la población con «una falta de esperanzas y sueños para el futuro».

El informe concluyó que, en algunas zonas, más del 61% de los alborotadores estaban desempleados.

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