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15 de septiembre de 2025

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José Luis Hernández de Arce

Las universidades británicas realizan examen de conciencia a raíz del asesinato de Charlie Kirk

Las universidades británicas realizan examen de conciencia a raíz del asesinato de Charlie Kirk

Las universidades británicas miran estos días con preocupación al otro lado del atlántico a sus homólogas estadounidenses.

Y es que las universidades del Reino Unido han seguido muy de cerca a las Americanas en la implantación de la cultura de la cancelación y de la intolerancia hacia quienes defienden ideas diferentes a lo se que considera políticamente correcto. El resultado, ha sido muy parecido al de Estados Unidos: alumnos y académicos perseguidos y, en algunos casos, obligados a dejar su universidad, actos y conferencias cancelados violentamente, y un ambiente en el que la mayoría de los estudiantes afirma no sentirse libre para expresar sus ideas.

El hecho de que haya sido precisamente un joven universitario quién ha resultado ser el asesino de Charlie Kirk suscita muchas preguntas sobre los valores que están inculcando a los jóvenes las universidades.

Algunos episodios lamentables han sido atajados de inmediato. Como el de George Abaraonye, un estudiante de Oxford y presidente de la asociación estudiantil Oxford Union que publicó varios mensajes celebrando abiertamente la muerte de Kirk. Sin embargo, portavoces de esta organización y de la propia Universidad de Oxford (independiente de ella) se apresuraron a desmarcarse condenando “sin reservas” esos comentarios.

Es cierto que en Reino Unido, como en el resto de Europa, existe una alta restricción en el acceso a las armas, lo que reduce las posibilidades de asesinatos como el de Charlie Kirk en el país. Sin embargo, preocupa la velocidad e intensidad con la que las universidades británicas han seguido a las estadounidenses abrazando la cultura de la cancelación y aplicándola muchas veces mediante la violencia.

Algunas universidades han puesto en marcha revisiones de sus protocolos de seguridad para los eventos públicos y han advertido a sus alumnos que no se tolerará el respaldo o la promoción de la violencia en sus campus. Pero además de eso, quizá deberían indagar en el origen ideológico de dicha violencia y retomar la filosofía bajo la que nacieron las universidades, como centros donde hasta las ideas más descabelladas se debatían y se ponían a prueba confrontándolas con respeto.

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