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5 de mayo de 2025

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José Luis Hernández de Arce

La confianza de los británicos en la economía se desploma a niveles desconocidos desde 1979

La confianza de los británicos en la economía se desploma a niveles desconocidos desde 1979

La confianza en la economía británica ha caído a su nivel más bajo jamás registrado.

Ésta es la conclusión que arroja el Índice de Optimismo Económico de la prestigiosa firma Ipsos, que viene registrando la percepción de la economía por parte de los británicos desde 1978.

Según su última encuesta de abril, el 75 % de los británicos prevé que la economía empeore en los próximos 12 meses y solo el 7 % cree que mejorará. Esto equivale a una puntuación neta de -68 puntos.

Lo más llamativo es que esta cifra es inferior a los niveles observados durante algunos de los períodos económicos más difíciles de la historia reciente, incluida la recesión del denominado “invierno del descontento de 1978” al comenzar el primer gobierno de Margaret Thatcher, la crisis financiera mundial de julio de 2008 bajo el gobierno de Gordon Brown, y la crisis del costo de vida desencadenada por la pandemia y la invasión de Ucrania en junio de 2022.

Los resultados vienen apenas unos días después de que el Fondo Monetario Internacional recortara sus previsiones de crecimiento para el Reino Unido a un 1,1 % frente al 1,6 % inicialmente previsto.

El análisis de la percepción económica en los nueve primeros meses de mandato del gobierno laborista de Keir Starmer es el más bajo en 47 años si se toman como referencia los primeros 9 meses de mandato de los gobiernos en este periodo.

Esta perspectiva negativa se refleja en todos los grupos demográficos, con variaciones mínimas entre grupos de sexo, edad y clases sociales.

Gideon Skinner, director de política británica en Ipsos, afirmó que, aunque las perspectivas de aranceles con Estados Unidos han podido influir en esta percepción negativa, incluso antes ya existía una ansiedad generalizada entre la población sobre el estado de la economía. Un desafío para el partido laborista que ya había dado por buenas sus medidas de presión fiscal del presupuesto de otoño que a día de hoy ya podrían haber quedado obsoletas.

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