24 de noviembre de 2025

José Luis Hernández de Arce
El gobierno británico planea copiar el modelo danés para frenar el fraude en las solicitudes de asilo

El Gobierno Británico ha presentado esta semana 40 medidas para hacer menos atractivo llegar al Reino Unido de forma irregular, y para obtener la residencia y la ciudadanía. Se trata de un intento de frenar la inmigración ilegal, un asunto prioritario para los británicos cuya solución fue una de las principales promesas de campaña del primer ministro Keir Starmer. Su partido ya va muy por detrás del partido de Nigel Farage, Reform UK, en las estimaciones de voto, un partido que promete soluciones drásticas para frenar la inmigración.
Hasta ahora, la promesa de Starmer, está lejos de ser cumplida pues, a finales de junio de este año, 111.000 personas habían solicitado asilo, un 14% más que en junio de 2024.
La nueva política, inspirada en el modelo danés, busca eliminar los beneficios económicos y de hospedaje que reciben inmediatamente quienes pisan suelo británico de forma irregular. Actualmente el gobierno británico usa en exclusiva 222 hoteles en todo el país, con un coste de 127 millones de libras, unos 140 millones de euros, al mes.
Se contempla también reformar el sistema para evitar apelaciones interminables a quienes se les ha negado el asilo, estableciendo una única posibilidad de apelación. Asimismo, se restringirá el concepto legal de familia, incluyendo únicamente a padres e hijos. También se prevé usar el reconocimiento facial y la inteligencia artificial para evitar que los adultos se hagan pasar por menores de edad.
Uno de los cambios más significativos anunciados por la ministra del interior, Shabana Mahmood, es la ampliación de 5 a 20 años del plazo para adquirir la residencia indefinida para los solicitantes de asilo.
También habrá sanciones para los países que se nieguen a recibir a sus ciudadanos deportados. En esta línea, el gobierno ya se ha referido expresamente a los gobiernos de Angola, el Congo y Namibia que, según el ejecutivo británico, no cooperan diligentemente para frenar la inmigración ilegal, lo que podría tener consecuencias en la concesión de visados a ciudadanos de estos países.
Desde las propias filas laboristas dudan de que este modelo funcione y no han tardado en tacharlo de racista. Sin embargo, el gobierno de Starmer tiene un precedente de su lado. En Dinamarca, con un sistema muy similar a éste, las solicitudes de asilo bajaron de 21.000 en 2015, a 2.300 en el 2024.
