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6 de octubre de 2025

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José Luis Hernández de Arce

El atentado terrorista contra una sinagoga en Manchester y el reconocimiento del estado de Palestina ponen a Starmer en un aprieto

El atentado terrorista contra una sinagoga en Manchester y el reconocimiento del estado de Palestina ponen a Starmer en un aprieto

Una vez más encontramos ciertos paralelismos en la forma de hacer política del gobierno laborista británico y del gobierno socialista español.

La estrategia es muy sencilla: si se habla de algo que te incomoda, saca un comodín. Y el comodín de moda estos días es Gaza y los palestinos.

En septiembre, cuando el gobierno de Keir Starmer se veía atosigado por el escándalo de evasión de impuestos de su vice-primera ministra y por la alarmente falta de control sobre la inmigración, el primer ministro tuvo la ocurrencia que ya en su día tuvo Pedro Sánchez, y reconoció el estado de Palestina.

Más que cuestionar la medida, la oposición cuestionó su oportunidad, pues resulta difícil no interpretar este reconocimiento como una recompensa a los actos terroristas de Hamas. Los críticos, apuntaron que esta medida podría suponer también un espaldarazo a la ola de antisemitismo que se cierne sobre Gran Bretaña, donde aumentan las manifestaciones, ya no a favor de los palestinos, sino abiertamente contra los judíos.

El atentado en una sinagoga de Manchester este pasado 2 de octubre no ha hecho sino apoyar la tesis de que el radicalismo antisemita se abre paso de forma incontrolada en el Reino Unido. Y aquí habría que preguntarse por qué un país que tradicionalmente se ha identificado con los valores occidentales de Israel y con quien mantenía unas excelentes relaciones diplomáticas, ahora opta por darle la espalda. En España sabemos que Pedro Sánchez lo hace porque sólo le importa una cosa, ganar el relato y permanecer en su puesto.

Si el gobierno de Keir Starmer está optando por una estrategia similar, los británicos deberían preocuparse, y mucho, porque los Españoles sabemos, de buena tinta, hasta donde pueden llegar las cosas.
Hay que reconocerle al gobierno de Keir Starmer que hace tres meses ilegalizó el grupo “Acción Palestina” para que se le aplicara la ley antiterrorista después de que esta organización atacara una base militar dañando varios aviones.

Sin embargo, el peligro continúa con las manifestaciones cada vez más violentas de muchos otros grupos. Y del cariz abierta y expresamente antisemita de las mismas. Sin ir más lejos, el mismo día del atentado de Manchester en el que murieron dos personas y hubo cuatro heridos,, manifestantes ante Downing Street coreaban “no nos importan los judíos”.

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