12 de mayo de 2025

José Luis Hernández de Arce
El acuerdo entre EEUU y el Reino Unido: un alivio pero no un triunfo

Ha sido quizá uno de los secretos peor guardados del mundo: el "país grande y muy respetado" que al que Trump se venía refiriendo en los últimos días para el primer acuerdo comercial con EEUU resultó ser el Reino Unido.
Estos días en Gran Bretaña se hace balance entre el gobierno, la oposición y la ciudadanía.
La sensación general es de alivio más que de éxito. Y se da por hecho que quien se ha llevado la mejor parte ha sido Estados Unidos que, como primera potencia mundial, es la que siempre ha tenido la sartén por el mango.
Sintetizando mucho, el éxito principal del acuerdo ha sido revertir el caos arancelario a cambio de pequeñas concesiones.
Entre las ganancias del El Reino Unido destacan que ahora podrá exportar 100.000 automóviles al año a EE. UU. (aproximadamente los mismos que 2024) con un arancel del 10% en lugar del 27,5%. Los aranceles sobre el acero y el aluminio se reducen del 25% a cero. Rolls-Royce podrá vender motores a EE. UU. "libres de aranceles". Por su parte, Gran Bretaña eliminó los aranceles sobre el etanol estadounidense y aceptó un acceso recíproco al mercado de carne de ternera, con un cupo libre de aranceles para los granjeros del Reino Unido de 13.000 toneladas. Todo ello ningún debilitamiento de los estándares alimentarios del Reino Unido para las importaciones estadounidenses, según el primer ministro.
Además, Trump afirmó que una aerolínea británica estaba a punto de comprar aviones Boeing por valor de 10.000 millones de dólares. Además, Estados Unidos recibirá más 6.000 millones de dólares adicionales por los aranceles base del 10% en otros productos.
Pero la concesión británica quizá más importante para EEUU es de la que menos se ha oído hablar estos días: el gobierno británico ha aceptado una cláusula que podría llevar a que EEUU vete inversiones chinas en Gran Bretaña. Aunque no se trata de un veto directo, una cláusula que establece la intención de “cooperar en el uso efectivo de medidas de seguridad para las inversiones” se ha interpretado como una puerta para tener que, al menos, debatir con EEUU las inversiones del país asiático en infraestructuras sensibles para la seguridad nacional del Reino Unido.
