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16 de febrero de 2026

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José Luis Hernández de Arce

El gobierno británico se tambalea por el caso Epstein y la falta de resultados económicos

 El gobierno británico se tambalea por el caso Epstein y la falta de resultados económicos

El primer ministro británico, Keir Starmer, lleva varias semanas luchando para salvar su cargo tras las renuncias de sus asesores clave y las crecientes peticiones de altas figuras del Partido Laborista para que el mandatario dimita.

Tim Allan, director de comunicaciones de Starmer, anunció esta semana su dimisión, menos de un día después de que Morgan McSweeney, jefe de gabinete de Starmer y su asesor más cercano, renunciara por su intervención decisiva en el nombramiento de Peter Mandelson, amigo de Jeffrey Epstein, como embajador británico en Estados Unidos el año pasado.

La dimisión de Allan aumenta la percepción de que el escándalo que rodea el nombramiento de Mandelson no se puede contener y podría significar el fin del mandato de Starmer, apenas 19 meses después de que el Partido Laborista llegara al poder.
Esa sensación aumentó después de que Anas Sarwar, líder del Partido Laborista Escocés, pidiera la renuncia de Starmer, convirtiéndose en la primera figura importante del Partido Laborista que lo ha pedido públicamente.

Los votantes británicos dieron la espalda a Starmer casi inmediatamente después de elegirlo en 2024. Aunque el Partido Laborista prometió una “década de renovación nacional”, una serie de errores políticos y cambios en la cúpula del Gobierno han llevado los índices de aprobación de Starmer a mínimos históricos. Los problemas del Partido Laborista han beneficiado al partido Reform UK, que viene liderando las encuestas durante más de un año.

Y por si fuera poco, Starmer ha recibido otro jarro de agua fría: la economía británica no ha cumplido los pronósticos de crecimiento y cerró el tercer trimestre de 2025 con un imperceptible crecimiento del 0,1%. La tensión política ha empujado a los bonos a 10 años al 4,60%, y ha llevado a la libra a caer un 0,7% contra el euro.
Y lo peor, es que existe aún más intranquilidad ante un escenario en el que un posible sucesor de Starmer intente recuperar el liderazgo en los sondeos disparando el gasto público y la deuda del país.

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